Imagen: el padre de Masa Shoman carga el cuerpo de su hija, muerta en los bombardeos del 17 de Enero de 2024 (AFP) (Fuente)

Luego de los ataques del 7 de Octubre por parte de Hamas, Israel ha lanzado un poderoso contraataque, involucrando miles y miles de civiles y niños muertos, mutilados, millones desplazados de sus hogares (cientos de miles de ellos destruidos), y cerca de 100 periodistas asesinados. Solo hasta el 29 de Octubre se habían lanzado 6.000 bombas por semana, en una franja de tierra muy pequeña (casi la mitad del territorio de Puente Alto, y más de 10 veces más pequeña que la ciudad completa de Santiago), siendo además uno de los espacios más densamente poblados del mundo (2,3 millones de personas, cerca de la mitad niños). El 1% de la población murió solo en estos meses.

Se acusan ejecuciones sumarias y familias enteras que han dejado de existir. Se estima que cerca de 1.000 niños han perdido una o ambas piernas. Con solo 13 de 36 hospitales funcionando completamente y ninguno funcionando en el norte de la región, el sistema de salud ha colapsado y las personas han tenido que esperar atención hasta morir lentamente y en agonía.

De acuerdo a la información recopilada por Owen Jones en su comentario de la acusación, gran parte de los niños ya está traumado por ataques previos de Israel. La mayoría de los niños estaría sufriendo altos niveles de angustia. La mayoría moja la cama, exhibe mutismo, se auto lesiona y tiene pensamientos suicidas. 

Más del 90% de la población está pasando hambre severamente. La disponibilidad de agua es peligrosamente baja, no pudiendo satisfacer el mínimo diario por persona en situaciones de emergencia.

Ante todo esto y tanto más, hace días el gobierno de Sudáfrica presentó una denuncia ante la Corte Internacional de Justicia, argumentando que las acciones de Israel en Palestina equivaldrían a un genocidio.

¿Qué es el genocidio?

El crimen de genocidio está cubierto por la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948 por parte de Organización de Naciones Unidas (ONU). Se define como la consecución de actos violentos con el intento de destruir, sea parcial o totalmente, a grupos nacionales, étnicos o religiosos, incluyendo:

  • Matar miembros del grupo
  • Causar daños físicos o mentales severos a los miembros del grupo
  • Someter deliberadamente a un grupo a condiciones de vida calculadas para producir su destrucción parcial o total
  • Imponer medidas para impedir nacimientos
  • Traslado forzoso de niños de un grupo a otro

El documento especifica que serán culpables y serán sancionados quienes cometan actos de genocidio, quienes estén asociados para cometer el genocidio, quienes instiguen públicamente para que se produzca el genocidio, además de quienes simplemente participen en una tentativa de genocidio o sean cómplices del mismo.

El caso que presenta Sudáfrica

Según el gobierno sudafricano, en un documento de 84 páginas, las fuerzas israelíes han matado, a la fecha de la denuncia, a más de 23 mil palestinos (hoy en día ya por sobre los 24 mil), 70% de los cuales se estima fueron mujeres y niños. Argumentan que las fuerzas israelíes a menudo estaban conscientes de que los bombardeos causarían bajas civiles importantes. La denuncia dice que que muchos de los palestinos asesinados lo fueron en zonas declaradas seguras por parte del mismo Israel, como mezquitas, hospitales, escuelas, caminos y campos de refugiados.

Denuncian también que hay 60 mil otros palestinos heridos y mutilados, además de la separación de familias mediante arrestos y el desplazamiento. El gobierno sudafricano destacó que estos desplazamientos han afectado al 85% de los palestinos, particularmente la evacuación del 13 de Octubre, que desplazó a más de un millón de personas en 24 horas.

Se denuncia que los ataques israelíes también están evitando que las necesidades humanitarias de los palestinos sean satisfechas. En particular, mencionan la decisión de Israel de cortar el suministro de agua a Gaza, la obstaculización de la distribución de comida, medicina y gasolina, y el ataque a hospitales. El gobierno del continente africano también denuncia que la negación de asistencia humanitaria, particularmente de suministros y cuidados médicos, serían medidas para impedir nacimientos.

Redondeando el argumento, el gobierno sudafricano también denuncia múltiples discursos odiosos por parte de líderes y soldados israelíes defendiendo que Gaza sea barrida. Incluyen las palabras del Primer Ministro israelí, Benjamin Netanyahu, quien referenció ante soldados y oficiales militares la destrucción bíblica de los enemigos del antiguo Israel, en particular la historia de conflicto con los amalecitas (cuyos pasajes bíblicos correspondientes expresan llamados a matar a toda la población, mujeres, niños, bebés y ganado incluidos), y la referencias del ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, a los palestinos como “humanos animales” que tienen que ser eliminados (en el contexto, también, de vincular el terrorismo a la población palestina en general, de una u otra forma).

El presidente Isaac Herzog ha dicho que según él es mentira que los ciudadanos no estén al tanto ni involucrados con las actividades de guerra contra Israel. El líder del Ministerio de Jerusalén y Asuntos de la Diáspora de Israel, Amihai Eliyahu, también ha dicho que los civiles en Gaza están involucrados en general. Ha dicho que la vista en Gaza es “más bella que nunca”, con todo destruido y aplanado, e incluso sugirió que se usaran bombas nucleares para destruir a la región.

Otras muchas declaraciones y discursos en Israel dan escalofríos, y en particular los de oficiales, ministros de gobierno, soldados y autoridades militares (repitiendo, por ejemplo, que los palestinos están del lado de Hamas, o que hay que generar una crisis humanitaria en la región, obligarlos a irse o morir). Estas expresiones citadas, entre otras más, han sido ocupadas en el caso de Sudáfrica como muestras de intención genocida y de incitación a la misma. Esta clase de expresiones, además de discursos racistas violentos y odiosos por parte de civiles y autoridades israelíes ha sido recurrentes en los últimos años (en algunos casos incluyendo llamados a matar a los niños palestinos, lo que se está repitiendo hoy en día en boca de, por ejemplo, el ya citado ministro Amihai Eliyahu).

En la población general, los israelíes también apoyan el esfuerzo de guerra desplegado en Gaza estos meses. En realidad, es la abrumadora mayoría, abarcando todo el espectro político. Reportado por El País Internacional, según una encuesta (el Peace Index) por la Universidad de Tel Aviv (de Israel) a finales de Octubre, solo el 1,8% de los israelíes de la muestra consideraron que el ejército usó demasiada fuerza militar en Gaza durante las primeras semanas. Un 36,6% de ellos consideró que fue un nivel “adecuado” y 57,5% consideró que no fue suficiente. Según Tamar Hermann, científico político israelí (reportado por Ilan Rosenberg y Frank Jack Daniel para Reuters), “Hay un sentido primero de venganza, principalmente en la derecha, y en la izquierda y el centro lo ven, como diría, secundario a los logros de la guerra…está siendo percibido como daño colateral.”

Considerando todo, es claro que Israel puede estar rápidamente cayendo en una espiral de intención y acción genocida, en muchos casos con el propósito de atacar deliberadamente a los palestinos no combatientes, al considerarlos corresponsables.

El gobierno de Israel, por su parte, responde que los ataques han estado dirigidos a soldados de Hamas, y que las muertes de civiles son el efecto colateral del desafortunado hecho de que los combates han sido realizados en espacios urbanos. Argumentan que tienen evidencia de entregar suministros médicos, agua, comida y combustible a la población palestina (aunque algunos oficiales han dicho que se les negarán estos suministros a los palestinos), mostrando, supuestamente, lo contrario de intención genocida. Argumentan también que las declaraciones por parte de autoridades han sido “sacadas de contexto” (¿?).

La Corte ha tenido que evaluar la plausibilidad de la denuncia, pero tomará probablemente años en dar un veredicto. Sudáfrica también pidió que se sancionara un fin a la arremetida militar, pero es incierto lo que pueda pasar con esto.

Probablemente el gobierno israelí pasará a la historia como uno de los gobiernos más agresivos y brutales de la época moderna. El sionismo extremista israelí es profundamente odioso, guiado por el miedo a perder el territorio que han invadido y una visión deteriorada de la humanidad en otros.