Camila Comunica: De vocera de Gobierno a la voz de una ciudadanía desencantada
La paradoja del lunes en silencio
Hay apariciones públicas que recuerdan lo importante que es dominar el oficio político. A meses de dejar el cargo, la exvocera del Gobierno de Gabriel Boric reapareció en los estudios de Animales Políticos para hacer lo que mejor sabe hacer: comunicar con claridad, soltura y una frialdad argumental que más de algún asesor del actual Gobierno envidiaría.
Lo curioso del escenario actual es casi poético. Mientras en la administración vigente las vocerías de los lunes brillan por su ausencia sin que nadie parezca despeinarse, Vallejo aprovechó el espacio de Matamala y Bellolio para convertirse en la portavoz de un diagnóstico que ronda en la calle: la sensación de haber comprado un billete para una función que terminó siendo una puesta en escena.
“Si yo no hubiera hecho una vocería un lunes, me habrían hecho pebre, no solo la oposición, sino la prensa, por esto de que supuestamente me escondía. Resulta que La Moneda actualmente no tiene vocería los lunes y nadie dice nada. Estoy impactada con eso”, comentó con ironía la exministra.
La receta conocida: Menos impuestos, más improvisación
Durante la entrevista, Vallejo llamó a las cosas por su nombre al calificar a la actual administración como parte de esa ola de ultraderecha global que invierte recursos generosos en copar la agenda. Una narrativa que logró canalizar el descontento popular prometiendo mano dura e inmediatez contra el crimen organizado, pero que en la práctica —según los hechos— ha mostrado más improvisación que plan.
La exministra desarmó el viejo dogma económico que asegura que al país le va bien solo cuando a los más acomodados les va mejor:
-
Estrategia repetida: La rebaja de impuestos a las grandes rentas termina pasándole la cuenta a las arcas fiscales y a los logros sociales conquistados por la ciudadanía organizada.
-
El vacío fiscal: Prometer crecimiento desmantelando la capacidad del Estado para integrar al país en un plan de desarrollo real no ha funcionado en ninguna parte. Lo único garantizado hasta ahora es un hoyo fiscal de proporciones.
-
Seguridad sobre el papel: «Creo que sí hubo una gran estafa: la promesa de seguridad. Lo que más movilizó el voto hacia Kast fue la promesa de que iban a bajar drásticamente los homicidios. Y lo que vimos fue más bien improvisación», sentenció.
Reemplazos eficaces: La lógica del «dos por uno»
Uno de los momentos más incisivos de la conversación ocurrió al analizar la reciente remodelación del Gabinete el pasado 19 de mayo. Tras la salida de Trinidad Steinert del Ministerio de Seguridad Pública y de Mara Sedini de la Segegob, La Moneda resolvió la vacante concentrando ministerios en hombros masculinos: Claudio Alvarado asumió como biministro del Interior y Segegob, mientras que Martín Arrau tomó las riendas de Seguridad.
Vallejo no dejó pasar la particular señal política y de género tras el enroque:
“Encuentro muy decidor que sacan a dos mujeres y las reemplazan por hombres, además haciendo dos pegas. Es como decirle a la mujer ‘tú no pudiste con tu pega, voy a poner hombres que además van a liderar dos carteras’”.
A esto sumó su crítica a las arremetidas legislativas del sector más conservador en torno a los derechos reproductivos y la intención de revertir la ley de tres causales, cuestionando la retórica «pro-vida» cuando esta se silencia ante tragedias internacionales que afectan a la infancia, como la situación en Palestina, pero busca fiscalizar las tragedias personales de las mujeres en Chile.
Retomar la cordura: El valor de la política seria
Más allá de las coincidencias o discrepancias ideológicas con la exministra, su paso por el pódcast deja una lección evidente sobre la importancia del rigor y la preparación profesional en el ejercicio del poder. Gobernar requiere bastante más que eslóganes efectistas y campañas audaces; exige capacidad técnica, coherencia conceptual y, sobre todo, temple institucional.
El panorama actual puede parecer polarizado, manipulado por discursos de odio o nublado por falsas promesas de solución rápida. Sin embargo, el ejercicio de la política con argumentos —venga de donde venga— demuestra que la ciudadanía sigue atenta y exigente. Chile tiene la madurez necesaria para alejarse de los fanatismos estériles y retomar la senda del diálogo sensato, la responsabilidad fiscal y el respeto republicano. Gobernar es un asunto serio, y recordar la diferencia entre una promesa de campaña y la gestión real es el primer paso para reencontrarnos con la cordura.
