¿Pañales a cambio de millones? El portonazo tributario de la «Ley de los Súper Ricos» (y sus cómplices de siempre)

Por fin podemos respirar tranquilos, estimadas y estimados compatriotas. La angustia ha terminado. Esos angustiosos días de ver a nuestros sacrificados megaempresarios sufrir por el alto costo de la vida han llegado a su fin.

En una votación de esas que dan dolor de estómago —llena de negociaciones de pasillo a última hora—, la Cámara de Diputados despachó al Senado la mal llamada «Ley de Reconstrucción». Pero seamos honestos y llamemos a las cosas por su nombre: esto es la «Ley de los Súper Ricos».

¿Y quién fue el héroe inesperado (o más bien, el sospechoso de siempre) que concurrió con sus votos para salvarle el bolsillo al gran empresariado? El Partido de la Gente (PDG). Sí, los mismos que juraban defender a la clase media y terminar con los abusos de los poderosos.

¿La estaban pasando mal los súper ricos? (Spoiler: No)

Antes de entrar en la cocina política, hagamos una pausa para revisar el «sufrimiento» de los multimillonarios en Chile. Si uno viera las lágrimas de los defensores del modelo, pensaría que las grandes corporaciones estaban al borde de la quiebra. Pero los datos duros nos muestran una realidad paralela:

  • Un año de oro: El IPSA (el índice de las principales acciones de la Bolsa de Santiago) experimentó un aumento histórico del 56,8% durante el año 2025. Sí, leyó bien, casi un 57% de rentabilidad en moneda local, marcando su mejor año en tres décadas.

  • Imparables en 2026: Lejos de desinflarse, este año el índice bursátil tocó máximos históricos superiores a los 11.700 puntos en enero, y sigue firme sobre la barrera de los 11.000.

A ver si alguien me lo explica con manzanas: ¿Por qué el Congreso se enfoca en «salvar» a megaempresas que están nadando en ganancias históricas? Mientras a ti te cuesta llegar a fin de mes y la cuenta del supermercado parece un chiste de mal gusto, los megaempresarios ya están descorchando las champaña para celebrar los más de 4.000 millones de dólares que asoman en su horizonte cercano gracias a esta ley. Una necesidad pública urgente, claro que sí.

El «ofertazo» del PDG: Te quito el futuro, pero te rebajo los pañales

Aquí es donde entra el rol estelar de la bancada de Franco Parisi. El PDG, ese partido nacido al calor del oportunismo digital, donde «el más vivo» se queda con el premio, decidió que la clase media chilena valía muy poco.

Para justificar su apoyo a esta reforma regresiva y a la rebaja tributaria para el gran capital, negociaron con el Gobierno un «ofertazo» de retail: un proyecto para compensar el IVA en pañales y medicamentos.

¡Qué generosidad! Te quitan la posibilidad de tener mejores hospitales, escuelas públicas dignas y pensiones decentes al regalarle una millonaria rebaja de impuestos a las empresas, pero a cambio te dan un descuento en pañales. Es el equivalente político a que te roben el auto y te dejen un pino aromatizante de regalo para que no reclames.

Gracias a los 13 votos del PDG, se aprobaron los puntos más brutales de la reforma:

  • Rebajar el impuesto corporativo del 27% al 23%.

  • La reintegración tributaria (el viejo truco para que los dueños paguen menos impuestos personales).

  • Invariabilidad tributaria por 25 años para nuevas inversiones. Es decir, amarrarle las manos a los próximos seis gobiernos para que no puedan tocarles un solo peso a las transnacionales.

Déficit fiscal hoy, hambre para mañana

Destacados economistas ya lo han advertido con peras y manzanas: esta rebaja de impuestos va a generar un forado gigante en las arcas fiscales (déficit fiscal), y lo peor de todo es que no hay ninguna garantía de que genere crecimiento económico o empleo. Es pura fe ciega neoliberal. El «chorreo» que nunca chorrea.

Pero para el diputado del PDG Patricio Briones, esto es «cuidar el bolsillo de la clase media». ¡Vaya cinismo!

Algunos analistas políticos intentan ponerle corbata y usar palabras bonitas para explicar esta desvergüenza. Dicen que el comportamiento del PDG responde a una «racionalidad transaccional y pragmática» para «mostrar utilidad ante sus electores».

Nosotros, a diferencia de la academia, no vamos a decorar la verdad: el PDG es un partido de saltimbanquis oportunistas. Afilan el colmillo mostrándose «independientes», pero cuando las papas queman, se transforman en la pieza clave para despojar a los trabajadores y a las familias chilenas de sus derechos y de un futuro con justicia social.

Lo trágico es que este desastre que hoy ayudan a construir les servirá mañana para presentarse como los «salvadores» y la alternativa de Gobierno para el 2030, lavándose las manos de la misma crisis que hoy acaban de cocinar. No lo olvidemos cuando vuelvan a pedir el voto con sus cuentos en las Redes Sociales