Trabajadores del equipo de Geología Mineral El Salvador 1972. Abajo, el quinto de izq a derecha, con sweter negro: El Dr en Geología, Mario Alfaro, quién nos cuenta esta historia y nos compartió estas fotos.
Hace unos días por medio de uno de nuestros compañeros del colectivo, vertiente «geólogos», nos llegaron una serie de fotos inéditas. Fotos que fueron tomadas con la cámara del Geólogo Mario Alfaro (Premio Nacional de Geología y un referente mundial en el descubrimiento de yacimientos de cobre y oro)
Bueno, recibimos la invitación de Don Mario y lo visitamos en su casa donde nos entregaría los archivos originales ya digitalizados y nos regaló una emotiva conversación contándonos la historia de sus fotos, de como un grupo de profesionales jóvenes y patriotas de verdad se sumaron con una generosidad increíble a hacer posible el sueño de la Unidad Popular: que el Cobre y su riqueza sea de propiedad y beneficio de todos los Chilenos.
Esta historia tiene una componente de gran tristeza pues son las historias de profesionales que luego serían masacrados por el paso de la Caravana de la Muerte. Por fortuna y casualidad don Mario sobrevivió a esta masacre y puede contarnos su testimonio.
Esta es una historia de heroísmo y patriotismo de una generación de profesionales que bordeaba los 30 años y se comprometieron a asumir el desafío que implicó la nacionalización del Cobre. En Chuquicamata, la mina a rajo abierto más grande del mundo, lanzaron fuegos artificiales por la noche de la promulgación, en medio del árido desierto en el norte chileno para celebrar la toma de posesión de la industria cuprífera que durante el siglo XX había estado en manos de Anaconda y Kennecott, empresas estadounidenses.
¿Cómo éstos jóvenes lograron que el proyecto no fracasara? “No tuvieron opción”, plantea Pascale Bonnefoy (Libro ‘Chuquicamata 1970-1973′) “Era como un salto al vacío muy valiente. No tenía los recursos ni el personal capacitado. Gran parte de los supervisores se fueron y los que no, les hicieron la vida imposible con actos de sabotaje. Y para reemplazar a esa gente, tenían que echar mano a ingenieros recién titulados. Jefes de turno, que era el eslabón más bajo del rol A de supervisor, de repente eran jefes de departamento a los 23 años. No sé si la actitud era arreglarlo en el camino, confiarse en que lo podían hacer o tal vez no prever todas las dificultades que implicaba, porque una cosa es el discurso y otra cosa es hacerse cargo, pero algo que tenía que hacerse”, sostiene.
La autora achaca a esa manada de jóvenes una visión más que política, de conciencia de que el desarrollo del país completo dependía de que el proyecto obrero popular no fracasara. “Era una mirada bastante desprendida de sus intereses personales y de servicio público, cosa que no existe hoy en día”, apunta Bonnefoy. “Por otro lado, creo que sí había capacidad y tenían que lanzarse a la piscina para ponerlas a prueba y lo hicieron bien, a pesar de la cantidad de obstáculos que enfrentaron. El hecho de que se haya mantenido la producción ya era un éxito”, añade.
Entrevista a Pascale Bonnefoy en el diario El País
Compartimos algo de las historia hace referencia la periodista Bonefoy con lo que nos contó Don Mario Alfaro: Nos muestra un libro hecho a mano de estudios Geológicos de enorme valor que detalla el esfuerzo profesional por mantener la minería activa a pesar del boicot gringo y su sucursal patronal en Chile.
Nos confirma que una vez que los gringos abandonan el Mineral a manera de sabotaje se llevan o destuyen información valiosa para la continuidad de las Operaciones. «Seguramente pensaron que no seríamos capaces.»
«Debimos replicar planos e información de Potrerillos para replicar en la mina. El compromiso de enfrentar este desafío requirió de talento y compromiso, sabiendo que lo que estaba en juego era el destino de Chile. Y logramos mantener las operaciones y apoyar las medidas que llevaba a cabo el Gobierno Popular»
“El lunes 10 llegamos a dormir a la Serena, luego subiríamos el martes 11 a el Salvador. Cuando íbamos en la carretera vimos pasar una caravana de jeeps militares. Nos hizo dedo un paco que andaba haciendo ya los contactos preparando el golpe.
El martes en le desayuno empezamos a escuchar los bandos militares. Llegamos a El salvador en la noche, nuestra gente de Geología se habían tomado las instalaciones del mineral preparando la defensa. Pasamos esa noche con Ricardo García (Ingeniero y economista, gerente general de Cobresal) , Benito Tapia dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre, Maguindo Castillo empleado de Cobresal y dirigente sindical, Joel Huaiquiñir Instructor de Seguridad Industrial, trabajador del Mineral El Salvador, los que posteriormente fueron asesinados.
En la madrugada del miércoles bajé a mi casa y un teniente me va salir de ella, por lo que quedó la idea que yo no estaba entre los que se tomaron la mina.
Ricardo García se entregó a los días, un tipo brillante, un profesional de excelencia. Su cuerpo nunca ha aparecido. Es una historia drámatica, con dos hijas pequeñas de 7 y 3 años. Ximena la mayor regresó años después a el Salvador tras las huellas de su padre.
Ximena se suicida, se quemó a lo bonzo en su departamento el año 1990 tras no soportar la pena que la persiguió toda la vida.
No encontró nunca consuelo por la muerte y desaparición de su padre.»
Observamos su tristeza, sus silencios dicen mucho. A sus años mantiene una lucidez extraordinaria y se mantiene totalmente activo en su profesión. Imaginamos cuanto dolor debe sentirse al escarbar en estos recuerdos trágicos.
Don Mario nos cuenta la historia de varias de las fotos, reconoce nombres y lugares, emociona. Con sus compañeros jugando fútbol o realizando trabajos voluntarios con la comunidad. Muchos de sus silencios al ver una foto nos hace entender la tremenda historia de vida y compromiso que hubo detrás.
Don Mario salió con su esposa al exilio a México y al mundo donde siguió su exitosa carrera de Geólogo. Vuelve al año 84, once años después a trabajar al Mineral El Salvador.
Algunos de los trabajadores que sobrevivieron hasta pensaban que había muerto o desaparecido. Verlo de nuevo en el Mineral fue como ver un fantasma. Le hicieron una fiesta con conjunto folclórico incluído. El cariño si había sobrevivido. Y las fotos de su cámara Minolta también.
Veamos las fotos:
Ricardo García Posada, 43 años, Gerente general de Cobresal
Ricardo García Posada, 43 años, ingeniero y economista, funcionario de la CEPAL (organismo de la ONU) y gerente general de Cobresal. Militaba en el Partido Comunista. Casado, dos hijos. Al día siguiente del golpe militar, hizo entrega oficial de las instalaciones de la mina al ingeniero más antiguo y se presentó voluntariamente al recinto policial más cercano, en Potrerillos. Quedó bajo arresto domiciliario por dos días y luego fue trasladado a la cárcel de Copiapó. Fue ejecutado por la Caravana de la Muerte, hasta hoy día se encuentra desaparecido
En agosto de 1971 Salvador Allende visitó El Salvador en calidad de Presidente de la República
5 años antes lo había hecho como senador, ocasión en que concurrió a los funerales de los obreros asesinados en la matanza de 1966. La visita tuvo como leit motiv el proceso de nacionalización del cobre comenzado en julio de ese mismo año.
«Para los trabajadores de Compañía de Cobre Salvador S.A. La visita del Presidente de la República, Dr. Salvador Allende Gossens, el viernes 13 de agosto,hizo historia. Por primera vez, un presidente en el ejercicio del poder, llegaba hasta estos lugares. la población de El salvador comprendió la significación enorme de este hecho, y se volcó casi en su totalidad a la Plaza local para escuchar su palabra. Su numero se vio incrementado por trabajadores que llegaron desde Potrerillos, Llanta y Barquito…el discurso del presidente es un documento que hay que guardar , no solo porque lo pronuncio en un momento, para nosotros, los cobresalinos, histórico, sino por que es una reiteración de todo un propósito de Gobierno de luchar y trabajar por un futuro mejor para todos los chilenos». (Andino especial visita de Allende, 21 de agosto de 1971).
La trágica historia de las víctimas de Cobresal
…pero esta es la historia de Ricardo García Posada, gerente general de Cobresal en El Salvador durante el gobierno de Allende, y los dirigentes sindicales de ese mineral, Benito Tapia Tapia y Maguindo Castillo Andrade. Son las huellas de su destino fatal que quedaron fijadas en la investigación judicial de la Caravana de la Muerte.
A las nueve de la mañana del miércoles 17 de octubre de 1973, el mayor Carlos Brito del Regimiento Atacama de Copiapó sacó a Ricardo García de la cárcel pública. A las 19:20 de ese día, el sargento Óscar Pastén hizo lo mismo con Benito Tapia y Maguindo Castillo. Los tres fueron conducidos al regimiento. El «Lobo» Sergio Arellano y su caravana estaban en Copiapó desde la tarde ese día 17. Venían de asesinar a quince prisioneros en La Serena.
Horas antes de que fueran sacados de la cárcel por orden de Arellano, en las primeras horas de la madrugada de aquel 17, a 22 kilómetros al sur de Copiapó trece prisioneros fueron masacrados en la pampa. La lista la hizo Arellano. Conducidos al lugar por el capitán Patricio Díaz Araneda, a cargo de la operación, y el capitán Ricardo Yáñez Mora y los subtenientes Waldo Ojeda Torrent y Marcelo Marambio Molina, más un pelotón de suboficiales y clases, todos del Atacama, los prisioneros fueron cortados con corvos y desfigurados sus rostros antes de ser acribillados.
Así Arellano buscaba comprometer en los crímenes a oficiales de cada regimiento local por donde anduvo.
Del regimiento al cementerio
El «Lobo» admitió en su «Testimonio», manuscrito de 1990 con el que pretendió lavar la sangre de sus manos, que él firmó «la sentencia» del supuesto Consejo de Guerra que habría condenado a muerte a los tres de Cobresal. En todo caso, fue Arellano quien incluyó en esta segunda lista de muerte a García, Castillo y Tapia, ordenando ejecutarlos en las primeras horas del jueves 18 de octubre.
Ello ocurrió a las cuatro de la madrugada en el regimiento, según el comandante del Atacama, Óscar Haag. «El fusilamiento de García, Castillo y Tapia lo dirigió el teniente Ramón Zúñiga Ormeño, y lo acompañó el subteniente Fernando Castillo Cruz», declaró Díaz Araneda ante el juez Juan Guzmán.
Arturo Araya, asistente del médico legista Juan Mendoza, llegó temprano a la morgue de Copiapó aquel día18. Vio los tres cuerpos tendidos en camillas y tapados con sábanas blancas. Destapó a uno para desvestirlo y preparar la autopsia, pero el administrador del cementerio, Leonardo Meza, se lo impidió. «Esos cuerpos son intocables», le dijo. Araya alcanzó a ver que la víctima vestía ambo azul y tenía una tapadura dental de oro.
A las tres de la tarde de ese 18, Víctor Bravo, oficial del Registro Civil, llegó a la morgue para tomar las huellas dactilares de los tres cuerpos. «El señor García tenía un anillo de oro con un rubí y las heridas de bala las tenían todos en el pecho», afirmó Bravo judicialmente.
Cerraron el cementerio, a un costado de la morgue, y los tres cuerpos fueron sepultados sin urnas en una fosa abierta en el Patio 16. En el libro de ingreso a García se asignó el número 13, Tapia el 14 y Castillo el 15.
Informados los familiares de las ejecuciones por el supuesto Consejo de Guerra, no se les admitió en el cementerio.
Días después, Bernardo Pinto, trabajador de Cobresal, pagó a un sepulturero para que abriera la fosa y lo que vio no lo olvidó jamás. «Estaban sin ataúdes y los tres cuerpos destrozados, con tajos en la cara, el tórax, las piernas, se les veían a veces los huesos en las heridas». Los tres cuerpos desaparecieron del cementerio para siempre.
Rolly Baltiansky, esposa de Ricardo García, se exilió en México en 1974 con sus hijas Ximena, de siete, y Paula de tres. Cuando Ximena cumplió 15 volvió a Chile tras las huellas de su padre. No soportaba su trágica ausencia. Recorrió los lugares por donde él anduvo, pero nunca superó su drama.
El 16 de marzo de 1990, cuando en Chile renacía la democracia, en Ciudad de México Ximena se roció diluyente y murió quemada. «Dios, que el aguarrás no mate mi alma», escribió en una carta.
Ricardo García Posada
Ricardo García Posada, 43 años, ingeniero y economista, funcionario de la CEPAL (organismo de la ONU) y gerente general de Cobresal. Militaba en el Partido Comunista. Casado, dos hijos. Al día siguiente del golpe militar, hizo entrega oficial de las instalaciones de la mina al ingeniero más antiguo y se presentó voluntariamente al recinto policial más cercano, en Potrerillos. Quedó bajo arresto domiciliario por dos días y luego fue trasladado a la cárcel de Copiapó. Fue ejecutado por la Caravana de la Muerte, hasta hoy día se encuentra desaparecido.
Benito Tapia Tapia
Benito Tapia Tapia, 31 años, empleado de Cobresal, dirigente nacional de la Confederación de Trabajadores del Cobre. Si bien el Informe Rettig lo identificó como miembro del comité central de la Juventud Socialista, su esposa —María Lía Carvajal—dijo al juez que Benito había sido candidato a diputado por el Partido Comunista. Fue detenido una semana después del golpe en El Salvador y luego conducido a Copiapó. Fue ejecutado por la Caravana de la Muerte, su cuerpo no apareció en el hallazgo de la fosa común clandestina y hasta hoy día se encuentra desaparecido
Joel Huaiquiñír Benavides
Joel Huaiquiñír Benavides. Miembro del Comité Central del Partido Socialista. Instructor de Seguridad Industrial. Ex trabajador del Mineral El Salvador. Fue detenido el 27 dejulio de 1974, en la comuna de Ñuñoa, por efectivos de la DINA. Huaiquiñir fue visto en Cuatro Álamos y en Villa Grimaldi, se encuentra desaparecido desde que fue sacado de Cuatro Álamos, a fines de agosto o comienzos de septiembre de 1974, «rumbo al Sur». Joel Hauiquiñir se trasladó con su familia a Santiago cuando sus compañeros de trabajo Ricardo García Posada, Benito Tapia y Maguindo Castillo fueron detenidos en septiembre de 1973 y conducidos al Regimiento de Copiapó, donde fueron ejecutados por orden del General Sergio Arellano Stark
Maguindo Castillo
Maguindo Castillo Andrade, 40 años, casado, una hija, empleado de Cobresal, dirigente sindical, militaba en el Partido Socialista. Se presentó voluntariamente en la comisaría de Potrerillos, al ser llamado por un bando militar. Fue dejado en libertad. Tres días después fue arrestado mientras caminaba por una calle de El Salvador y trasladado a Copiapó. Su esposa Laureana Honores relató al juez que pudo verlo varias veces —manos hinchadas, moretones en el rostro—y comprobó que estaba siendo torturado. El nada le decía, para no preocuparla, pero en una ocasión le entregó un chaleco para que lo lavara. Al sumergirlo, el agua se tiñó. Fue ejecutado por la Caravana de la Muerte, su cuerpo no apareció en el hallazgo de la fosa común clandestina y hasta hoy día se encuentra desaparecido.
Dewet Carlos Bascuñán
28 años, casado, periodista, asesinado el 16 de septiembre de 1973 en Potrerillos. Dewet Carlos Bascuñán Mourgues murió ese día a las 22:00 horas, en Potrerillos Interior, por congelamiento, inanición y fatiga física, según consta en el Certificado de Defunción. Dewet Bascuñán, militante del Partido Comunista, se desempeñaba como Jefe de la Sección Prensa del Departamento de Comunicaciones de la División El Salvador de CODELCO. El 13 de septiembre de 1973, el Jefe de Zona en Estado de Sitio lo destituyó de su cargo, determinando su arresto domiciliario. De acuerdo con declaraciones de testigos, días después del golpe militar, junto con otros cuatro personeros de la empresa, tomó la decisión de dirigirse hacia Argentina, cruzando la cordillera. La primera parte de la travesía la hicieron en un vehículo, el que luego dejaron abandonado para continuar a pie. Dos de los integrantes del grupo fueron encontrados a comienzos de octubre de 1973 por una patrulla de Carabineros que realizaba su búsqueda. Estas personas fueron sometidas a Consejo de Guerra y condenadas a diez años de presidio. El 5 de noviembre de ese mismo año, el cuerpo de Dewet Bascuñán fue ubicado por efectivos del Ejército en una hondonada, en el kilómetro 160 del camino internacional. No obstante que su muerte se debió a causas naturales, el Consejo Superior, considerando que ésta se produjo como consecuencia de su huida desesperada provocada por su legítimo temor de que sus derechos humanos fueran violados por agentes del Estado en caso de ser aprehendido, declaró a Dewet Carlos Bascuñán Mourgues víctima de la violencia política imperante en esa época.
Armando Portilla
Armando Portilla de 48 años de edad, casado, tres hijos, de profesión operador mecánico. Fue director de la Empresa Nacional de Electricidad (Endesa), ayudante del Superintendente de Relaciones Industriales en el Mineral El Salvador y miembro del Comité Central del Partido Comunista. Detenido el día 9 de diciembre de 1976 en la vía pública, presumiblemente por agentes de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). Se desconoce el paradero de Armando Portilla desde la fecha de su detención.
Guillermo Rojas Zamora
Guillermo Rojas Zamora. Profesor de química y biología. Fue detenido desaparecido el 6 de agosto de 1974 en Chañaral. Militante del Partido Socialista. Alrededor de las 21:30 horas, tres individuos vestidos de civil, en un automóvil con patente de Las Condes, se presentaron en su vivienda y preguntaron por Haroldo Rojas Zamora. La cónyuge respondió que se encontraba en la Escuela Consolidada realizando ‘ clases en horario nocturno. Esa misma noche, cerca de las 23:00 horas, se presentó en su domicilio el auxiliar de la Escuela, para entregar unas llaves y un chaquetón de su marido, manifestándole que éste había salido del establecimiento con los tres civiles. El Oficial a cargo de la comisaría le confirmó que Guillermo Rojas había estado detenido en tránsito y que luego había sido trasladado a Santiago por integrantes de un servicio de seguridad. La Secretaría Nacional de Detenidos (SENDET), informó que el profesor se encontraba en Cuatro Álamos. En dicho recinto negaron su reclusión. Posteriormente, el SENDET informó que había quedado en libertad el 16 de septiembre de 1974.
