Imagen: ruinas en Palestina (Fuente)
Por Victor Serge
El genocidio desatado en manos de Israel (luego de los horrendos atentados de Hamas contra población civil israelí y otros el 7 de Octubre de 2023) continúa y la situación empeora a no poder más. Durante este último mes, además, el gobierno israelí anunció la captura total de la región de Gaza. Es el comienzo de la fase final del genocidio y la limpieza étnica en la región.
Amnistía Internacional ha declarado que Israel está cometiendo un “genocidio transmitido en directo”, uno que se puede ver a través de redes sociales (a menudo incluso ha sido mediante las redes sociales de los soldados del ejercito mismo de ocupación israelí). Declaran que Israel continúa su ofensiva cometiendo actos ilegales con la “intención específica” de aniquilar a la población palestina.
Israel bloqueó por casi tres meses la llegada de ayuda a Gaza, y luego de levantar este bloqueo ha dejado pasar algo de ayuda. Pero esta ayuda que ha entrado recientemente, según personeros de la ONU, constituye solo un poco más del 10% de las necesidades diarias de los palestinos. La organización advierte, en este contexto, de un “nivel no visto” de catástrofe humanitaria y sufrimiento en la región. Mientras tanto, la Corte Penal Internacional recién el mes pasado empezó sus audiencias sobre las obligaciones humanitarias de Israel para con el pueblo palestino. En este contexto la ONU ha advertido recientemente también que la totalidad de la población en Gaza, alrededor de 2 millones de personas, están en peligro de morir de hambre.
«Gaza es el lugar más hambriento de la Tierra», dijo derechamente Jens Laerke, vocero de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU (OCHA, por sus siglas en inglés). «Es la única zona definida –un país o un territorio definido dentro de un país– donde toda la población corre riesgo de hambruna.”
Israel y EEUU han desplegado su propia iniciativa de ayuda humanitaria, pero ha sido criticada por otras organizaciones, incluso la ONU, no solo por su insuficiente, sino por lo peligrosa que resulta a la manera en que ha sido entregada. Recién ayer, además, medios como la BBC reportaron un saldo de al menos 31 muertos y 150 heridos por un ataque en manos de Israel cerca de un centro de ayuda humanitaria.
Mientras tanto, la población israelí, si bien está dividida en cuanto a su apoyo al gobierno, marca una fuerte tendencia a favor de la violencia contra los gazatíes. En un estudio realizado por Pennsylvania State University en Marzo (como es reportado por Middle East Eye), se encontró que un 82% de la muestra apoya la expulsión de los habitantes de Gaza, lo que usual conocemos como el atroz crimen de la limpieza étnica.
En el mismo estudio 47% se mostró a favor de que el ejército israelí asesine a los palestinos que se queden en las ciudades que sean tomadas por las fuerzas de ocupación. También se encontró que 53% apoya la idea de que Israel bloquee el acceso de ayuda humanitaria a la región.
Estas tendencias por parte del público israelí contrastan fuertemente con las declaraciones de Boric, quien dijera recientemente que la culpa es del gobierno y no del pueblo israelí. La verdad es que sin el apoyo de la población sionista en Israel y en el núcleo imperial, difícilmente veríamos todo lo que está pasando; difícilmente el liderazgo israelí podría actuar con tal eficacia, rapidez e impunidad en la matanza de la población nativa.
Mientras tanto, en los países del núcleo imperial, la represión al movimiento pro-palestino se ha mantenido firme y violenta. Expulsiones, encarcelamientos, ataques a las Universidades son parte del repertorio. Incluso en el público “progresista” y “liberal” de EEUU abundan quienes apoyan el genocidio sin ningún tapujo.
Lo único bueno que ha pasado en este frente es la creciente crítica contra Israel incluso por parte de muchos quienes hubiesen apoyado el esfuerzo inicialmente, y por parte de líderes israelíes, ex militares y ex figuras de gobierno. En este contexto incluso un ex soldado de las fuerza de ocupación ha declarado, para Shelagh Fogarty de la London Broadcasting Company (LBC), que el sionismo “está equivocado, es injustificado y es peligroso”, defendiendo además a la población palestina. Esto resuena también en los soldados israelíes que anónimamente han decidido confesar y contar los crímenes que se están cometiendo, revelando las más horribles atrocidades.
En esta línea, también el ex Primer Ministro israelí, Ehud Olmert, ha salido a condenar las acciones del gobierno y ejército israelí en Gaza. En entrevista para la BBC, declaró que la “apariencia obvia” de la guerra contra el pueblo árabe es que “miles de palestinos inocentes están siendo asesinados, así como muchos soldados israelíes.” Agregó que “la guerra no tiene ningún objetivo y no tiene ninguna posibilidad de lograr nada que pueda salvar la vida de los rehenes… Estamos luchando contra asesinos de Hamás, no contra civiles inocentes, y esto debe quedar claro.”
“Un país cuerdo no libra una guerra contra civiles, no mata bebés como pasatiempo y no se dedica al desplazamiento masivo de población”, declaró también Yair Golan, de la oposición de izquierdas y ex jefe adjunto del Estado Mayor del ejército israelí, en una cargada entrevista con la emisora de radio iraelí, Reshet Bet.
Todo esto se suma a anteriores declaraciones de otros israelíes, como el ex Ministro de Defensa israelí, Moshe Yaalon, que ya en 2024 acusó al liderazgo de su país de cometer crímenes de guerra y llevar adelante una operación de limpieza étnica.
A pesar de todo esto, las atrocidades del régimen israelí, apoyadas por una enorme parte de su propio pueblo, no se detendrán hasta, aparentemente, tomar por completo la región (destruyendo todo a su paso). A quienes defienden esta barbarie les decimos claramente: nunca les perdonaremos por sus crímenes.
