«Pozos» de tortura y movilización forzada: la crisis que sacude las afueras de Kiev.
Una noche de gases lacrimógenos y disparos en Petropavlivska Borshchahivka
El lunes 2 de noviembre, la tranquilidad de Petropavlivska Borshchahivka, un poblado a las afueras de Kiev, se quebró de forma dramática. Lo que parecía una denuncia más sobre detenciones irregulares escaló hasta convertirse en un enfrentamiento abierto: una multitud irrumpió frente a una vivienda privada donde, según testigos, se retenía y torturaba a cerca de 40 personas en el sótano. Las cifras no coinciden: el jefe de la Oficina del Presidente, Kyrylo Budanov, habló de 14 personas en el lugar y el medio ucraniano UNN, de 25.
Los manifestantes intentaron derribar la puerta y la seguridad respondió con gas lacrimógeno y disparos. Hubo daños en una reja, un bus y cuatro patrullas. El Gobierno de Volodímir Zelenski niega que existan torturas sistemáticas, pero el episodio ha destapado las fisuras de una movilización forzada y la erosión de la confianza en las instituciones en plena guerra.
Las acusaciones: un adolescente de 14 años y «intestinos expuestos»
Los testimonios difundidos en redes sociales y medios ucranianos resultan durísimos. Se denunció que entre los retenidos había un adolescente de 14 años. Budanov habló con él frente a las cámaras: el joven dijo haber llegado con amigos y las autoridades sostienen que saltó la reja, se cayó y fue liberado.
Una trabajadora de una ambulancia privada presentó a la policía un video donde, según su relato, se apreciaban personas en estado crítico, con necrosis y un presunto caso de intestinos expuestos. La mujer, según los reportes, se arrodilló ante los policías para suplicar que le permitieran atender a las víctimas. Su versión está en disputa: hay quienes cuestionan que fuera personal médico, y Budanov anunció su detención, algo que un periodista desmintió al señalar que solo la llevaron a declarar.
Familiares y testigos afirmaron que los hombres —en su mayoría recién movilizados— eran golpeados, se les exigían pagos a sus familias y se les impedía recibir atención médica. Un militar ucraniano señaló a medios locales que estas prisiones para soldados, llamadas «pozos», son un fenómeno extendido en Ucrania y suelen operar en ciudades cercanas al frente.
La versión oficial: un «punto de alojamiento temporal»
Las autoridades ucranianas rechazaron de inmediato las acusaciones. La Policía Regional de Kiev negó detenciones ilegales o muertes, y sostuvo que la propiedad funcionaba como punto de alojamiento temporal para militares de una unidad de la Guardia Nacional antes de partir a su entrenamiento.
Esa unidad pertenece al 1.er Cuerpo «Azov» de la Guardia Nacional. El propio Cuerpo reconoció que en la casa había cuatro militares detenidos tras abandonar su unidad, que tenían lesiones y fueron llevados al hospital. Dijo que, si se prueba un uso ilegal de la fuerza, los responsables serán castigados. La policía investiga si las lesiones se produjeron antes de llegar o dentro del edificio.
El comandante de la Guardia Nacional, Oleksandr Pivnenko, admitió que en el sótano había efectivos que se habían ausentado sin permiso y nuevos movilizados, pero negó toda tortura, calificando el lugar como un centro de registro y verificación. Budanov acudió al sitio para contener la crisis, calificó lo ocurrido como inaceptable y sostuvo que los hechos no se produjeron sin influencia externa. Prometió identificar y castigar a sus iniciadores.
Investigación abierta y un contexto doloroso
El Buró Estatal de Investigaciones (DBR) abrió un proceso penal por exceso de autoridad de funcionario militar (artículo 426-1 del Código Penal ucraniano), aunque hasta el momento no hay imputados por lo ocurrido dentro de la casa. En cambio, el Servicio de Seguridad (SBU) abrió tres causas e identificó a unas 100 personas que participaron en los disturbios. Mientras tanto, la exsecretaria de prensa de Zelenski, Yulia Mendel, comparó el proceso de reclutamiento con «una tortura».
Los medios rusos y prorrusos, por su parte, ya han convertido el caso en propaganda: lo presentan como la «cámara de tortura de Zelenski» y lo usan como prueba de un régimen sostenido por la represión a su propia población.
Con la investigación en curso y las versiones en conflicto, permanece una pregunta incómoda flotando sobre Kiev: ¿se trató de un abuso aislado o es la punta visible de un sistema de «pozos» y torturas normalizado por la movilización forzada? La respuesta, por ahora, depende del Buró Estatal de Investigaciones.
¿Qué es Azov?
Azov nació en mayo de 2014 como batallón de voluntarios para combatir en el Donbás, bajo el mando de Andriy Biletsky. Sus raíces están en la banda ultranacionalista Patriota de Ucrania y en el grupo neonazi Asamblea Social-Nacional, que promovían ideas xenófobas y agredían a migrantes, a la comunidad romaní y a sus opositores.
En noviembre de 2014 fue incorporado a la Guardia Nacional de Ucrania. Hoy es una brigada que, según sus propias cifras, tiene unos 5.000 integrantes, y desde 2025 es la base del 1.er Cuerpo que lleva su nombre. Sigue acusado de mantener vínculos con la ultraderecha y de usar símbolos asociados al nazismo; algunos especialistas sostienen, en cambio, que se ha despolitizado desde su paso al ejército regular.
