Los miedos que se quedaron pegados

He estado leyendo en las redes sociales el festín que algunos personajes de derecha están haciendo sobre la corroboración de que la persona que apareció en Argentina es, efectivamente, una compañera que se habla dado por detenida desaparecida. Esto, porque su argumento es «así como ella, quizás cuántos más hay».

Aquí hay cosas que no se quieren enfrentar como país, y una de ellas es el trauma, las secuelas dejadas por una de las peores dictaduras que existio en el siglo pasado

No sé si alguien puede dimensionar lo que significa el miedo de saber que a tus compañeros los estaban haciendo desaparecer, matando como moscas.

A quienes se les aplicaban torturas de las que solo se tenían antecedentes en los campos de concentración nazis. Dónde tratar de sobrevivir era una lucha de todos los días.

Frente a ese terror y al trauma que eso generó en muchos. Comprendo plenamente el que Bernarda haya cortado todo tipo de contacto con su vida pasada, se haya querido sumir en el anonimato más profundo y desde allí haya guardado silencio con todo su entorno anterior a septiembre del 73.

He leído mucho sobre este tema. Y me recuerda por ejemplo historias de la guerra civil española, en dónde hombres y mujeres se escondieron por años (no uno ni dos, sino hasta tres y cuatro décadas) desapareciendo para muchos de su entorno (a veces su paradero era conocido solo por la madre, esposa o algún hijo) y que solo salieron casi al final de la dictadura franquista, otros huyeron a Francia, Inglaterra, y cambiaron de identidad por él miedo que significó seguir siendo buscado, tener posibilidad de que te encontrarán y te mataran.

Ese miedo fue el que tuvo Bernarda en su carne, sabiendo que en Argentina tampoco estuvo a salvo totalmente (recordemos que la operación Cóndor prestó colaboración entre Chile, Argentina, Paraguay, Perú, Uruguay, para intercambiar presos políticos y hacerlos desaparecer, el caso de los 119 muestra que esto que digo no es una fantasía)

Así que si, Bernarda, hoy, está viva, fue gracias, a qué se sumergió totalmente. Si su familia, no supo de ella fue lo que le permitió mantenerse con vida.

Si alguien piensa en los millones que recibió la familia, debo decirles que no es tanta la plata que el Estado otorga, y que el dolor y el trauma es mayor.

Yo por mi parte, me alegro mucho que Bernarda este hoy con vida. Y que si alguien tiene antecedentes de otros (con pruebas reales y no anuncios al voleo) que las entregue para que sean más los que aparezcan.

Y si muchos aparecen, me alegraré más de saber que están con vida.

Mientras así no sea, sigo pidiendo Justicia, Verdad, Reparación y compromiso, por parte del Estado de que estás cosas no vuelvan a ocurrir.