Por :

Margarita Labarca Goddard

Boric habló de “consenso…”  y dijo que  “quienes triunfan en una elección no pueden prescindir ni ignorar a quienes son circunstancialmente derrotados.”

Es cierto,   pero entre todos no queremos hacer  el mismo país.  Unos quieren  un país en que haya trabajo bien remunerado, salud y enseñanza gratuitas y de buena calidad para todos  y muchas cosas más,  y otros quieren un país para ricos, elegante, sin rotos, en que puedan ganar lo que  quieran porque todo será privado y todo enriquecerá  más  a los capitalistas . Y ese es el país que tienen, porque con la dictadura y después de la dictadura, siempre han gobernado ellos.  

¿Y tenemos que hacer una Constitución de todos, un país de todos, una casa de todos  porque aquí debemos  convivir pobres y ricos, niños y adultos, viejos y jóvenes, gordos y flacos.  Claro, porque  tenemos un solo planeta, al menos por ahora. Cuando  gobierne la Inteligencia Artificial  quien sabe lo que puede pasar.

Pero mejor volvamos   al  presente y al futuro cercano, es decir a unos 200  años más, lo que vendrá después queda para lis bisnietos y sus descendientes.

La Declaración Universal de los Derechos Humano  dice en su artículo Primero, que “Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros.”  Esta igualdad  no es verdad en la práctica ni tampoco los seres humanos se comportan fraternalmente  los unos con los otros. Fue una aspiración de quienes redactaron esa Declaración, pero en casi ninguna parte del mundo se cumple. Yo, por ejemplo, no siento ninguna fraternidad con la derecha  y violo todos los días  el primer artículo de la Declaración Universal y no me pasa nada y a ellos tampoco. Es que no todos los derechos humanos son iguales. No es lo mismo violar  la fraternidad que proclama  el artículo primero, que violar el artículo 5 que prohíbe la tortura y los tratos inhumanos y degradantes, como hizo el pinochetismo  que algunos defienden.  Y esa defensa se va a prohibir en el gobierno del pueblo,  y esto no será imponer una dictadura,  sino imponer la mínima decencia que debe imperar en cualquier  lugar.

Los  gobiernos, las constituciones y las leyes no son las de todos, deben ser las de las grandes mayorías ,  porque esta mayoría  es  siempre la de los más pobres, explotados y desposeídos. Porque los ricos (burgueses se decía antes)  son  la minoría. ¿Conocen ustedes  algún país en que haya más millonarios que pobres o más gente que gana millones  y  muy pocos que pasan hambre? No lo creo. La democracia es precisamente el gobierno de la mayoría.

Las constituciones no cambian nada. Las cosas, la vida de la gente sólo las puede cambiar quien tiene el poder, que no es el presidente que ganó las elecciones. El poder lo tiene la clase social que tiene el dinero, la prensa y el apoyo de  las fuerzas armadas, aunque sea  minoritaria.

Salvador Allende  no provenía del pueblo, su familia era de clase media alta  pero no eran ricos.  Y él  era un hombre que amaba al pueblo, la gente más pobre del pueblo eran sus compañeros y para nosotros siempre fue el compañero presidente. Después de la dictadura, ningún  presidente  (no digo presidenta porque eso no se dice en buen castellano)  ha sido un compañero.  Siempre buscando  acuerdos y consenso con  la clase capitalista, con los ricos, con los  poderosos, es decir con la minoría.

Lo  que ha dicho al respecto  Michelle bachelet

“Creo que el 17 de diciembre fracasó la posibilidad de acordar un marco común que fuera capaz de representarnos a todas y a todos, y que fuera capaz sobre todo de representar nuestra diversidad como país y nuestros puntos de encuentro.

La única forma de lograr un mejor futuro para nuestro país es recuperando nuestra capacidad de alcanzar acuerdos transversales en muchos ámbitos”

Y Gabriel Boric anda diciendo casi lo  mismo: “EL país lo hacemos todos y todas…” y bla, bla, bla

Pues los consensos siempre han  sido un desastre. Lo que se debe sostener es que  las minorías tienen que someterse a las mayorías y aceptar vivir en el país de las mayorías. Eso  a veces se ha llamado  Dictadura del  Proletariado, pero es una mala traducción del alemán. Pues sólo quiere decir un país en que  manda la mayoría, es decir el pueblo, no los capitalistas o burgueses que son la minoría.  Y eso no es tan malo, para nada. Porque si la educación  pública es gratuita,  todo el mundo va a tener la educación mínima y los niños un poco más pobres podrán jugar con los niños un poco más ricos, sin pelear. Y los burgueses, que los habrá  porque no vamos a eliminar a nadie, podrán vivir en buenas casas en cualquier barrio, van a tener  5  o más dormitorios y cuatro baños.  Y los trabajadores de una fábrica vivirán en el mismo barrio en una casa de dos dormitorios y un baño, pero en todas habrá luz barata, agua potable y calefacción gratis. ¿Es eso tan malo?  Pues no, porque hasta puede ser al revés la situación  si al obrero  le dio la gana de trabajar horas extras para vivir en la casa grande  y al patrón sólo le interesó  la casa más chica porque da menos trabajo.

¿Y con qué plata se va a hacer todo eso? preguntarán ustedes. Pues básicamente con la plata del cobre que es muchísima, con la plata del litio como lo están haciendo en Bolivia  y con otras  industrias y empresas públicas. Ni siquiera habrá que expropiar el cobre, se pueden anular las concesiones porque  son inconstitucionales, incluso con la Constitución de la dictadura  y por otras razones que no puedo explicar ahora para no  alargarme.

Con todo esto lo único que quiero decir es que no todos somos iguales  y nunca lo seremos, pero que jamás habrá las grandes e irritantes diferencias que hay ahora. Seremos un poco iguales,  a nadie se le privará de lo esencial para vivir y todos viviremos bien, quizá no MUY  bien  pero tampoco  MUY  mal,  pero lo suficientemente bien y cada vez mejor porque el país irá prosperando y la prosperidad se repartirá entre todos.

Entonces sí podremos hacer una Constitución para todos, con representantes elegidos por el pueblo, que es el constituyente originario, como nos enseñó el querido compañero Gustavo Ruz.

Y repito como siempre: Vamos, que  sí se puede o más bien SÍ SE PODRÁ.